Cuando tu peor enemigo eres tú

¿Qué sucede cuando descubres que tu peor enemiga/o eres tú?

Mi primera toma de conciencia con este concepto fue cuando fui a un curso de coaching personal sin saber muy bien a lo que iba. Me lo recomendó una amiga y me dijo que me iba a cambiar la vida.

Mis expectativas sobre aquello fueron poco realistas pues pensé que me iban a dar de forma mágica la clave a todos mis problemas.
Problemas y traumas que llevaba arrastrando desde mi infancia, en un entorno familiar desestructurado y a veces hostil. Había un claro culpable sobre el que canalizar aquella rabia contenida, los sentimientos de inseguridad, aquella falta de autoestima… Claramente esa era MI MADRE. Ella había cargado con toda la responsabilidad de mi infelicidad y sobre porqué me sentía tan desgraciada a mis 30 años.

Así que me fui a aquel curso pensando que sólo una lobotomía podría hacerme olvidar mi pasado.

Y allí estaba yo de pie mirándome en un espejo y observando todo el daño que me había hecho yo misma, viendo como había descuidado mi imagen por dentro y por fuera y tratando de pedirme perdón sin apartar la mirada de mis ojos.

Sí, muchos y grandes habían sido los beneficios que mi rol de víctima me había proporcionado. Me eximía de adquirir compromisos con los demás, tomaba relaciones personales de dependencia que nunca me llevaban a ningún sitio, me marcaba objetivos fácilmente alcanzables para evitar el fracaso y por supuesto había construido una personalidad adecuada, perfecta y maravillosa capaz de encajar en cualquier entorno o situación a fin de salir siempre bien parada… Ésta era mi zona de confort.

¿Pero quién era yo realmente? ¿Qué era lo que me había motivado a estar ahí de pie ese fin de semana?

Dentro de mí siempre había sentido algo, un pinchazo en el alma, una voz que emanaba de dentro (la conciencia, imagino) que me pedía salir, que quería expresarse con libertad, que no quería sentirse amargada, ni seguir fingiendo, ni seguir sintiéndose culpables. Tan sólo quería ESTAR. Y ese era mi “yo real”.
El yo real que en un determinado momento de mi vida decidí esconder para protegerme de una situación que interpretada bajo la mirada de una niña era amenazante y peligrosa, pero que en la actualidad e interpretada bajo la objetividad que me da la madurez puedo ver que no había tal amenaza y que si la había, otros pudieron resolverla por ser más adultos que yo.

Yo decidí, aunque inconscientemente, tomar ese camino y aquel fin de semana de pie ante un espejo tenía la posibilidad de manera consciente de salirme de él, pues mi vida 30 años después nada tenía que ver con aquel episodio.

Desde hace 3 años mi vida ha cambiado, mejor dicho, he cambiado… y tal vez, llegado hasta aquí esperéis que os diga que todo es maravilloso y que en mi vida todo es equilibrio, pero no, no es así. Hoy todavía sigo enfrentándome a mis fantasmas del pasado, a mis creencias sobre quién soy o quién debería ser, sigo enfrentándome a mis miedos como si fuera aquella niña que huía.

Pero hoy estoy AQUÍ y AHORA, hoy lo hago consciente, me permito equivocarme, me permito rectificar, cuando no detecto que estoy otra vez en mi zona de confort pido ayuda a mi familia y a mis coaches que me acompañan en este proceso.
Y es hoy cuando sé que tengo la mejor herramienta para cambiar mi vida, eliminar lo que no me gusta y reinterpretar lo que no está en su sitio.

Mi mejor herramienta soy YO, porque quién un día me metió en este lío es la única que puede sacarme de él, porque solo YO tengo la llave que abre todas las puertas.

Gracias equipo por tirar de mí con tanta fuerza.

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“Y CUANDO COMPRENDÍ QUE MI ÚNICO ENEMIGO ERA YO MISMA,

ESE DÍA FUE CUANDO EMPECÉ A GANAR TODAS LAS BATALLAS”

 

 

 

 

 

 

Si estás pasando por una experiencia similar en Alonso Project podemos ayudarte con nuestras sesiones personalizadas a que tomes las riendas de tu vida y a gestionar los momentos difíciles por los que puedas estar pasando.

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