¿Para qué me sirve la Inteligencia Emocional?

Autocontrol y saber intuitivamente cuál es el momento adecuado para mostrar las emociones o ceder a ellas, sin reprimir el impulso que nos mueve a actuar, son fruto de su observación. Esto implica una sensibilidad con respecto a los demás que ayuda a hacer lo correcto de forma intuitiva en diferentes situaciones, facilitando las relaciones y poder solucionar momentos críticos.

Partiendo de que los pensamientos y las emociones van de la mano, fluimos escuchando el diálogo interno para escoger la opción dentro de las alternativas racionales que me presento. De esta manera nos impulsamos con motivación a alcanzar una meta determinada.

Poco a poco, interiorizando que de cada experiencia se saca un aprendizaje, almacenamos herramientas que nos van a ayudar a tomar decisiones, una vez se presenten pensamientos y situaciones, para descubrir las oportunidades para el desarrollo personal. Afianzando esa confianza con actitudes positivas y repitiendo para crear hábitos que fortalezcan nuestros valores. Desde los errores cometidos, el conocimiento de cada emoción vivida y sentida nos permite aprender, ver y descubrir oportunidades, establecer relaciones y ser perseverantes para alcanzar las metas.

Con autocomprensión, desciframos el lenguaje de las emociones, sin bloquearlas en el momento en que aparecen. Todo lo contrario, fluir con ellas y dejarlas que nos invadan, reconociendo sus movimientos, autoconscientes de cada uno de ellos. Sólo así, somos capaces de fluir con nosotros y con nuestra esencia.

Gran ayuda es el feedback del entorno. Es y ha sido muy importante para reflexionar sobre reacciones y conductas, aceptando la diferencia entre  autoimagen y la imagen proyectada, siendo capaz de aceptar los rasgos negativos sin negarlos, simplemente siendo consciente de su existencia y origen del impulso para gestionarlos, aceptarlos y elegir la actitud una vez reconocidos.

Evidentemente, no sólo es necesario un cambio de actitud a la hora de gestionar mis emociones, sino también la observación de mi lenguaje corporal y no verbal.

Mi autoconocimiento se basa, también, en la observación de todo lo que me rodea, prestando atención a otras personas escuchando y empatizando. Ponernos en su situación hace ver nuestro lado emocional y sobre todo dirigir las conductas más positivamente para enriquecimiento personal y social. Ver y sentir esas reacciones en diferentes momentos y contextos, nos permite ser libres y elegir desde la emoción los comportamientos.

Actuando con honestidad, sinceridad, estando abierto y comprometido con uno mismo, es como conseguimos aprender dónde estoy y dónde quiero estar. El cómo lo hago depende exclusivamente de mí, de mi autoconocimiento y de cómo gestionar en todas las situaciones que se me planteen, pidiendo apoyo a los demás, siendo positivo, creativo, apasionado y motivado con lo que hago, apoyado por mis actitudes.

Acción, cambio y compromiso, desde la gestión de mis emociones, son el impulso para que con energía, alcancemos las metas propuestas. Estando motivado y siendo perseverante en conseguirlas, disfrutando el aprendizaje, recompensando el éxito y aprovechando las oportunidades.

Confiando en mis decisiones para seguir evolucionando.

image

Si quieres conocer los beneficios de una buen Gestión Emocional, en Alonso Project un equipo de coachs y terapeutas pueden darte las herramientas y los recursos que necesitas para aprender a gestionar esas situaciones que no te permiten disfrutar de un vida plena y satisfactoria.

foto contacto

Anuncios