Vivir en presente

Si analizamos con cierta objetividad las cosas que nos han ocurrido en el pasado y que nos están pasando en el presente llegaremos fácilmente a la conclusión de que….

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Lo que hoy nos parece lo mejor del mundo mañana puede convertirse en una pesadilla.
Hoy nos enfadamos ante una situación que nos parece intolerable y la semana próxima nos parecerá una tontería.
Hoy sentimos un dolor intenso por una pérdida personal y el tiempo acabará imponiendo serenidad y cordura.
Hoy sentimos que necesitamos a alguien para vivir como el aire que respiramos y llegará un día que simplemente dejaremos de sentir.

¿Pero por qué nos cuesta tanto dejar de pensar en el pasado y de proyectar lo que nos depara el futuro?

Nuestro cerebro está diseñado para hacernos sobrevivir, se alimenta de las experiencias del pasado para predecir futuros peligros…pero predice tanto y es tan catastrofista, que si nos dejamos arrastrar por él nos pasaríamos la vida sufriendo por cosas que podrían pasar pero que lo más probable es que no sucedan nunca. ¿Te suena?

¿Y quién es la responsable de este instinto de supervivencia que a veces nos desborda emocionalmente? Pues la amígdala, una pequeña zona de nuestro cerebro que nos ha ayudado a sobrevivir como especie pero que a la vez es la responsable de los traumas y que nos hace sufrir más de la cuenta en algunos momentos. Nos avisa de situaciones potencialmente peligrosas basándose en experiencias pasadas, la mayoría de la infancia, donde todo nos daba miedo, pero que a día de hoy no tienen mayor trascendencia…una habitación a oscuras, un ruido inesperado, una voz fuerte, etc.

Saber que tenemos un cerebro tramposo y que a veces nos juega malas pasadas nos ayudará a superar situaciones críticas y sobre todo nos dará conciencia para disfrutar de cada momento, de cada experiencia que nos regala la vida…. Lo demás solo existe en nuestra cabeza.
“Aquí y ahora” predica el mindfulness, el pasado ya no existe y el futuro lo desconocemos.

Hacer el ejercício de parar la mente y simplemente concentrarnos en lo que perciben nuestros sentidos…el olor del café recién hecho, escuchar una canción que nos pone de buen humor, mirar las luces de las calles, el tacto de un jersey caliente que huele a limpio. Esos pequeños placeres que olvidamos por culpa de la prisa y que sin embargo están ahí cada día esperando a que los atrapemos para tener conciencia de la realidad que vivimos.

¿TE ATREVES A OLER, ESCUCHAR, MIRAR Y TOCAR?…..simplemente HAZLO

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Si quieres conocer los beneficios de una buen Gestión Emocional, en Alonso Project un equipo de coachs y terapeutas pueden darte las herramientas y los recursos que necesitas para aprender a gestionar esas situaciones que no te permiten disfrutar de un vida plena y satisfactoria.

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