¿NECESITAS UN CAMBIO?

A punto de cerrar el año y comenzar uno nuevo. La cabeza y el corazón se llenan de propósitos. Repasamos los últimos meses de nuestra vida y si somos valientes los últimos años…¿y cuánto de lo que nos hemos propuesto hemos conseguido llevar a cabo?
Seamos realistas “intentarlo es no hacerlo”. Da igual de lo que se trate, llevar una vida más sana, tener tiempo para uno mismo, mejorar la comunicación con la familia, discutir menos con la pareja o con nuestr@ ex…el caso es empezar a cambiar pequeños gestos cotidianos que nos permitan poco a poco mejorar aquello que no funciona en nuestras vidas. No podemos cambiar a los demás pero si conseguimos cambiar nosotros, habremos dado ya un paso de gigantes y poco a poco veremos como nuestro entorno cambia.
FullSizeRenderEstamos llenos de comportamientos automáticos, hay personas que con solo hablarnos nos ponen de mal humor, hay situaciones que sin causa aparente nos llenan de tristeza…parémonos a pensar cuánta verdad hay en eso y de cuánto somos responsables nosotros. Empezar a ser conscientes de la responsabilidad que tenemos sobre nuestro comportamiento y dejar de echar la culpa a los otros de lo que nos pasa, es imprescindible para empezar a cambiar a aquello que no nos funciona…. ¿PERO POR QUÉ NOS CUESTA TANTO HACERLO?

Según el neurocientífico Joe Dispenza “el 95% de quienes somos es una serie de programas inconscientes y automáticos. Somos conscientes de lo que hacemos solo en apariencia.” Vamos con el piloto automático a todas partes y reaccionamos a las situaciones basándonos en experiencias vividas en el pasado, que la mayoría de las veces no tienen nada que ver con el presente.
IMG_3448Aunque una persona decida tener pensamientos positivos, el cuerpo sigue acostumbrado a generar sentimientos de culpa basándose en sus pensamientos de culpabilidad o victimismo, por ejemplo.
A partir de aquí comienza el autoboicot en forma de vocecita interior “nunca podré cambiar, soy igual que mi madre, soy un desastre, no consigo nada de lo que me propongo…¿te suena?. En ese momento, si nos creemos esos pensamientos y respondemos con los mismos sentimientos, nos olvidamos de nuestras intenciones de cambiar y volvemos al programa automático inconsciente.

La neurociencia ha demostrado que gracias a la plasticidad neuronal podemos cambiar nuestro cerebro y por tanto podemos cambiar nuestra conducta, actitudes y creencias si empezamos a pensar de otra manera, aunque nada cambie en nuestro entorno.

Para cambiar nuestra vida debemos cambiar nuestra forma de pensar, actuar y sentir, en esencia nuestra personalidad, porque esta es la que crea nuestra realidad personal…

SOMOS LO QUE PENSAMOS

Y CAMBIAR IMPLICA PENSAR MÁS ALLÁ DE LO QUE SENTIMOS

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Y la gran pregunta es…¿CÓMO LO HAGO?

Es fundamental desprogramar las emociones y ser conscientes de las reacciones automáticas que se han convertido en parte de nuestra personalidad.
Pensar de forma positiva no basta para superar los sentimientos negativos inconscientes. Hay que reeducar al cuerpo también. No basta con decir “quiero ser feliz” hay que enseñar al cuerpo a sentirlo, si no seguiremos viviendo la misma culpabilidad, el mismo victimismo o la tristeza de siempre.
¿Cómo podemos reeducar nuestra mente y nuestro cuerpo para cambiar nuestro estado de ánimo o un rasgo de nuestra personalidad que no nos gusta?

 

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En tu mano está cambiar tu estado anímico, tus relaciones personales, de pareja,  familiares, laborales y tu vida en general
¿Cómo sería tu vida si…? Empieza por imaginarlo

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