Sanar el niño interior

Cuántas veces las relaciones complicadas con los padres se extrapolan a lo la largo de los años y pasan factura en la edad adulta. Esta es la historia de una mujer que sanó las heridas de la relación con su padre para convertirse en una adulta que logró romper con sus patrones de supervivencia, sanando a esa niña herida que fue.

Todas las personas mayores

“Desde que tengo uso de razón, más o menos desde los 3 años, viví con miedo en mi casa. Mi padre un hombre cariñoso aparentemente, escondía una agresividad que solo sacaba en la intimidad del hogar. Vivir con miedo en el lugar donde supuestamente una niña debe estar protegida, no es tarea fácil, así que desde muy pequeña mi instinto de supervivencia desarrolló estrategias para intentar adaptarse a esa vida que me tocó vivir.
La primera estrategia fue calmar a mi padre o no hacer nada que pudiera alterarle, hoy se que eso se llama sumisión y que en la edad adulta me pasó una factura muy grande…renunciar a mí misma. Otra estrategia que aprendí, fue sonreír para ganarme el cariño del que no me sentí merecedora, la factura que uno paga es ocultar las emociones propias hasta caer una depresión, de la que afortunadamente salí indemne. Pero sin duda, ocultar la verdad de lo que soy para no mostrar mi vulnerabilidad y así evitar ataques, es la mayor factura de todas. Crear un personaje superficial para esconder la que de verdad era me limitó en mis relaciones adultas, especialmente con los hombres, a los que de verdad seguía teniendo miedo.
Con estos patrones tenía dos opciones, ser el perfil de una mujer perfectamente sumisa o rebelarme contra todo…y como en el fondo era fuerte y segura aunque entonces no lo supiera, elegí el segundo. Un rol que me condenó en parte al desgaste que conlleva la autosuficiencia y la autoexigencia y por otra parte me llevó a interiorizar las relaciones de pareja como una lucha. Y ya sabemos que en las batallas ambas partes siempre pierden, así que con ese concepto del amor yo misma me condené a la soledad.

Dentro de cada adulto
Hace unos pocos años, a mi padre le diagnosticaron un cáncer terminal, le quedaban pocos meses de vida y decidí ponerme en manos de una terapeuta para poder despedirme de él. En el fondo de mí sabía que si no cesaba mi lucha interna con él jamás podría vivir en paz. Gracias a eso pude acompañar a mi padre hasta el último día de su vida y despedirle con amor y gratitud absoluta por todo lo que aprendí de él pero esos patrones de adaptación aún seguían en mí, recordándome con cada relación la niña herida que fuí.
Años después decidí retomar el tema, sentía que había algo en mi que me frenaba en muchos aspectos de mi vida pero especialmente en mi relación con los hombres. Así que empecé a trabajar con mi niña interior, esa pequeña que se había quedado olvidad en mi día a día con problemas aparentemente adultos. Y ahí fue donde descubrí todo lo que aún no estaba resuelto en mi vida, todo lo que me frenaba a ser yo por miedo a que me hicieran daño. Un trabajo profundo e intenso donde lloré tristezas olvidadas, abandonos antiguos, me perdoné por haberme hecho tanto daño a mi misma, por culpabilizar a mi padre de todos mis males, cuando la única responsable había sido yo….y por fin me liberé de cargas que no me correspondían, me hice responsable de mis necesidades hasta que por fin me acepté y me amé.
Por primera vez en todos mis años de adultez he conseguido expresar mi emociones, ocultas a los ojos de mi entorno cercano, mostrar mis debilidades sin miedo a que me juzguen y lo más importante abandonar ese miedo irracional, que me perseguía a lo largo de los años, a que me hicieran daño.”

Debemos escuchar

Muchos de los traumas que arrastramos desde la infancia vienen de la visión del mundo que tiene el niño, un ser desvalido que depende absolutamente de los adultos para todo, eso provoca que muchas situaciones puedan ser vividas como “dramáticas”. Reescribir la historia de tu infancia pasa por sanar a ese niñ@ herido@ que todos llevamos dentro, reencontrarnos con él y revisar esas esas situaciones que pudieron hacerte daño para tener una visión más objetiva y menos dolorosa de los acontecimientos que te marcaron.

“CADA UNO DE NOSOTROS ESTÁ SIEMPRE TRABAJANDO CON EL NIÑO DE TRES AÑOS QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO. LAMENTABLEMENTE NOS PASAMOS LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO GRITÁNDOLE…Y DESPUES NOS PREGUNTAMOS POR QUÉ SERÁ QUE NUESTRA VIDA NO FUNCIONA.”

(LOUISE HAY)

El trabajo con el “Niño interior” se puede hacer a cualquier edad y es uno de los procesos más reconfortantes porque te permite pactar con tus familiares cercanos, te permite re-conocerte en ese niñ@ que fuiste desde la objetividad y el amor y sobre todo reencontrarte con esa parte de tí que un día sufrió una herida y que tal vez no fuiste capaz de curar.

Foto equipo niñas

Si te sientes identificada con esta historia o si una infancia complicada está marcando tus relaciones en la edad adulta, el equipo de terapeutas de Alonso Project puede ayudarte a explorar esos patrones inconscientes que desarrollaste en la edad infantil y que ahora pueden estar frenándote. Un vida plena y feliz pasa por analizar y superar esos pequeños o grandes traumas infantiles que todos hemos podido vivir. El pasado no se puede cambiar pero cómo afrontamos el presente desde la adultez es algo si dependiendo exclusivamente de nosotros. ¿Te atreves a probarlo?

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